Asesinado por una nube en el mar.
Pescador japonés, eras un joven.
En noches amarillas, en el Pacífico,
he escuchado a tus amigos cantar.
Lo que pescamos, quien lo come, muere
y quien sea que nos toque , muere.
Este bote es un negro féretro,
cualquiera que sube muere.
Lo que pescamos, quien lo come, muere,
no de inmediato, si no lentamente,
poco a poco sus músculos se
pudren,
nosotros pescamos y quien come, muere.
Quien sea que nos toque
muere.
Bello pueblo de pescadores a pleno sol,
somos honestos y trabajadores,
cualquiera que nos toque muere,
no de inmediato, si no lentamente,
poco a poco los músculos se
pudren,
cualquiera que nos toque muere…
Preciosa, Ojos de almendra, olvídame.
Este bote es un negro féretro,
cualquiera que sube muere.
Nos alcanzó la nube, olvídame.
Ojos de almendra, olvídate de mí,
Pequeña rosa, a mi cuello no te abraces,
porque tu amado transmite la
muerte,
Ojos de almendra, olvídate de mí.
Este bote es un negro féretro,
Ojos de almendra, olvídate de mí.
Pobre, concebido podrido,
sería nuestro hijo, mi pobre niño.
Este bote es un negro féretro,
y la mar es un mar de muerte.
Y la humanidad, ¿dónde está?
¿Dónde
están?