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15 nov 2024

Luis Nieto Miranda: ROMANCE DEL 13 DE JUNIO

 

I

Un martes, trece de junio,

-bandera de luto y lágrima-,

la sangre corrió a torrentes

por avenidas y plazas.

 

Hijos del pueblo, invencibles,

flor de coraje que canta,

cayeron de cara al cielo

barridos por la metralla.

 

Quién sabe por qué designio,

pobres seres sin entraña,

vomitaron contra el pueblo

todo su rencor y rabia.

 

Contra mujeres y niños

dispararon a mansalva,

que era como disparar

al corazón de la Patria.

 

II

Tu altivo pueblo, Arequipa,

no se rinde: ¡Lucha y canta!

El rencor y el odio fiero

le van quemando la entraña.

 

El yaraví pena y gime

con su banderín de lágrimas.

Luce un crespón de lamentos

el pecho de las guitarras.

 

Con su disparo de sombras

la muerte entre en la matanza.

Los sicarios a los bravos

aplastan con sus culatas.

 

Un alarido recorre

los caminos de la Patria.

¡Arequipa tiene herido

su corazón de batalla!

 

III

Un martes trece de junio

sollozaron las campanas,

por la sangre que en las calles

gemía desesperada.

 

El pueblo izó sus banderas

y se amotinó en las plazas,

su sangre de lava y pólvora

clamó revolucionaria.

 

Y con sus pechos heroicos

levantó mil barricadas.

El pueblo tenía piedras.

Los otros tenian balas.

 


1 abr 2020

Luis Nieto Miranda: DESESPERANZA Y ANGUSTIA


 OBRERO camarada: tú lo sabes mejor que yo,
porque murió en tu ser,
en lo más hondo de ti mismo,
de bruces en tu dolor.
 ¡Acribillado sobre tu pecho lo sentiste morir!
  
Todos los días al despertarte para la angustia,
al apagar tus albas desveladas,
al contener tus ansias iracundas
que crecieron constantes hora tras hora,
golpeando las puertas fatigadas de tus ojos
lo sentías llegar y tenderse, largo a largo,
sobre tus andrajos y los años.

Desde entonces,
desde el luto ilimitado de tu vida,
te miras desconsolado
y recorres los negros muros de tu silencio,
sin saber qué decirte,
sin siquiera hacer callar tu corazón.
Murió al pie de tu esperanza,
precisamente al pie de tu miseria humilde,
aferrándose como nunca,
como jamás nadie lo había hecho,
a las espantosas raíces de tu desventura.

Murió para que tú comprendas
cómo se vive de una vez y para siempre.
Ardió su leño fraternal, clamó su lágrima,
exactamente como para enseñarte
el símbolo que increpa y que levanta,
esa escritura que despierta a los pobres
y les enseña el evangelio que enfurece los puños.

De: MARIÁTEGUI, POEMA
  


http://archivo.mariategui.org/uploads/r/archivo-jose-carlos-mariategui/1/a/5/1a546e98216e6c0160fdb981995012215f7dac5aed05c9e8a69065cebdd48867/01-CM-JCM.pdf

Imagen obtenida del Archivo José Carlos Mariátegui www.mariategui.org



24 dic 2011

Luis Nieto Miranda : Mandato y Símbolo


A HORA, compatriotas, pobladores continentales,
hombres de América, hermanos míos:
levantemos su nombre
con nuestras pobres vidas sin sosiego,
coloquémoslo al borde de los sueños terrenales,
cerca de la lágrima, por encima del grito,
exactamente donde comienza el día,
para que alumbre como el sol que lo queremos,
para que sea la primera palabra buena
que duerma y que sonría
en el convulsionado corazón de los hambrientos.
Luego, camaradas universales,
marchemos junto a él, poderosos y altivos,
deshojemos nuestro cariño
en el claro sendero que trazó su mirada
y que conduce a la fogata
que se levanta en el corazón volcánico de los obreros.
Y escuchemos su voz. Esa voz donde transitan
todas las pesadumbres del hombre,
donde se timbran los metales
de la nueva mañana que aman nuestros pueblos.
Marchemos junto a él,
que él ya nos llama desde la otra orilla
agitando su bandera quemada en los combates.
Hagámonos un dulce abrigo con su mirada.
Levantemos coraje con su presencia.
Enarbolemos su palabra de siglos
que viaja en el ala de los cóndores
hacia el territorio acribillado donde hay pobres
que aman, que sueñan, que pelean.
JOSE CARLOS, Maestro y símbolo,
escritor y guerrero,
capitán de nuestras esperanzas,
ciudadano del mundo:
el eco de tu voz ya está poblando todos los caminos
y América se despierta con tu nombre en la garganta
y un fusil en cada mano!

6 nov 2011

Luis Nieto Miranda: ÚLTIMA VOLUNTAD




A mis hijos

Aquí me tienen solo, sin rendirme,
mis viejas cicatrices me acompañan.
Aquí estoy con mi fe en el pueblo al tope
y una terca consigna de batalla.


Con mi sangre que quema sus hilachas,
con mis luchas que nunca dieron tregua,
quise un mundo de paz sin sobresaltos,
en una patria libre de miserias.

combatí junto al pobre. Por su causa
me llovieron prisiones y destierros,
y al final traje una fe invencible
en el triunfo final de nuestros pueblos.


Cumplí mi parte. Ahora ya mi vida
puede ser derribada de un hachazo...
Echad sobre la tierra que me acoja
un puñado de brasas y de cantos!


julio 1978



Luis Nieto Miranda: DERROTA DE LA LÁGRIMA




Ya no hay tiempo para la guitarra,
para el sollozo del corazón, amiga.
Ya no hay pájaros iluminando el arco de tus años.
Ya no hay palomas
mirando fatigadas desde tus ojos.
Estás arrinconada
en la choza de viento de tus penas
y silenciosa me verás partir
desde más allá de tus lágrimas
sin comprender siquiera.

En nuestras manos
las banderas crecen y gritan
hasta quemar el aire.
¡Nuestras banderas, mi muchacha!
Ahora hasta tu nombre me duele al caer de los ojos,
al pasar de rodillas junto a mis sílabas
y crecer de improviso
como un clamor en mi costado.

Quiero decirte,
quiero que escuches el sonido rebelde,
el rumor de una letra de mando
que endereza mi sangre y sus espinas.

Quiero que sepas
por qué mueren los hombres por los hombres;
por qué en el mundo
hay seres irremediablemente pobres;
por qué el andrajo
de repente es un rugido galopando en el aire;
por qué los nuestros
terminan siempre entre muros de olvido;
por qué los fusiles carniceros
les olfatean las raíces del sueño
y las culatas ignominiosas
les aplastan los pechos rebosantes
de amor y de canciones.

Quisiera, amiga mía, que algún día comprendas
con qué dulce barro de cariño,
con qué latido de cielo azul
hicimos nacer la palabra CAMARADA,
tan buena y dolorosa con su vientre de madre,
con su paso de grito,
con su puño de sangre,
con su frente de estrellas.

Cuando me veas partir -y no es en vano-,
yo sé que un silencio definitivo
como un cuchillo de niebla y de lamentos
te partirá el corazón.
Y no podrás llorar. ¡Ya no podrás llorar siquiera!

Y cuando después adviertas
que enmudece el río claro de tu alegría
y veas que afuera
la calle está poblada de banderas y esperanzas,
me soñarás desde el recuerdo
y no sabrás por qué los pobres
miran mi corazón acribillado
como el pan que quisieran comer y lo respetan.

Ya no hay tonada para el sollozo, amiga.
Ya no hay sonrisas
para encender el horno de las guitarras.
Ya no es posible escucharla agonía de los sollozos
ni el canto de las lágrimas.

Mujer, angustia mía:
ya no es posible el cielo
y su lluvia de trinos
ahora que los hambrientos marchan en línea de combate
a conquistar la vida!