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22 jun 2015

Roberto González: MI LIBERTAD



Te veo tan lejos del mundo
como implorando perdón
creyendo que tienes culpa
de tu ausencia en la creación.


Si estuviste en un principio
pero después te expulsamos
quisimos sentirnos dueños
y por cosas te cambiamos.


Libertad, mi libertad
aduéñate de la tierra
libertad, mi libertad
ven y toma mi ciudad.


Eres tan linda y tan dulce
que mi vida te mereces
y si es preciso con creces
tu retorno pagaré.


Aquí te necesitamos
ya no es posible vivir
míranos bien como estamos
míranos, ven otra vez.


Libertad, mi libertad
aduéñate de la tierra
libertad, mi libertad
ven y toma mi ciudad.

Te veo tan lejos del mundo
como implorando perdón
te veo y te veo triste
como el Quijote te vio.






23 ene 2014

Esparcen las cenizas de Juan Gelman en la tierra natal de Sor Juana

    Mara Lamadrid, viuda del poeta, encabezó el ritual en San Miguel Nepantla. 

    Ana Mónica Rodríguez
    Periódico La Jornada

    Martes 21 de enero de 2014, p. 5
    Unas 25 personas acompañaron a la familia de Juan Gelman el sábado pasado a San Miguel Nepantla, estado de México, para cumplir la última voluntad del poeta y esparcir sus cenizas desde un puente en el riachuelo que colinda con los jardines del Centro Cultural Sor Juana Inés de la Cruz.

    La reunión familiar y de amigos de Gelman fue encabezada por su viuda, Mara Lamadrid; Paola y Andrea, así como por Macarena Gelman, nieta del poeta; el cineasta Jorge Denti y el escritor José Ángel Leyva, narró Eduardo Vázquez Martín, titular de la Secretaría de Cultura del Distrito Federal.

    “Mara –explicó Vázquez Martín– decidió esparcir las cenizas desde el puente de modo que cayeran en el riachuelo que se encuentra en la tierra natal de Sor Juana”.

    Gelman quiso despedirse de esa manera, señaló el funcionario, y que sus cenizas permanecieran en México.

    El ritual no fue triste, sino una fiesta a la vida de Juan, así como él lo hubiera deseado, detalló Vázquez.

    Fue algo hermoso, porque quien conoció a Juan sabe de su sentido del humor, de su alegría, de su ironía y la familia no quiso que esto se quedara en los rituales funerarios tradicionales que suelen ser tristes.

    Además, seguramente es lo que Juan hubiera deseado y fue una fiesta con música de jarana. Incluso durante el trayecto en el automóvil escuchamos a Piazzolla, el bandoneón; leímos sus poemas, tomamos vino, comimos pollos asados y nos abrazamos.

    Sin duda, lo mejor que tenemos es la alegría de haber conocido al poeta y tener la presencia tan estimulante, valiente y generosa de un hombre tan libre y fecundo.





    Admirador de la Décima Musa

    José Angel Leyva, quien acudió a Nepantla, dijo: Juan Gelman nos había invitado para este sábado 18 a celebrar sus 25 años de vivir con Mara y sus 25 en este país.

    De hecho, dijo, “se cumplió con la voluntad de Gelman, quien había determinado que sus cenizas fueran a dar a este lugar, donde nació Sor Juana en Nepantla al pie de los volcanes, lo cual tenía un gran significado para él porque era uno de los personajes que más admiraba de la poesía mexicana.

    “Desde que vino a México, en varias ocasiones Gelman manifestó su voluntad de vivir en este país hasta el final de sus días, en la nación que lo había acogido y abierto las puertas, que se convertía en su nuevo y definitivo hogar.

    “Gelman –explicó Leyva– se fue a despedir de Buenos Aires el año pasado cuando presentó su último libro que vio en vida, el cual reúne esa visión depurada ya de una serie de pendientes que había resuelto, como fue la justicia que se aplicó a los torturadores y asesinos de su hijo, la reivindicación de las víctimas, el régimen militar de Uruguay, es decir, todo esto que representaba para él una conciliación con el pasado”.

    Para el sábado 18, Gelman nos había invitado a una fiesta, que de alguna manera se cumplió en Nepantla. Aunque fue triste, fue una celebración por haber conocido a un hombre tan íntegro, cabal y único como Gelman, quien llegó a México para quedarse.

    Gelman falleció el martes pasado en la ciudad de México, donde vivió durante 25 años luego de salir de Argentina perseguido por la dictadura militar.




    15 ene 2014

    Juan Gelman: CONSEJOS PARA SER ESCRITOR





    Lo primero es conoser vien la hortografia.
    Cuide la concordancia, el cual son necesaria para que Ud. no caigan en aquellos errores.
    Y nunca empiece por una conjunción.
    Evite las repeticiones, evitando así repetir y repetir lo que ya ha repetido repetidamente.
    Use; correctamente. Los signos: de, puntuación.
    Trate de ser claro; no use hieráticos, herméticos o errabundos gongorismos que puedan jibarizar las mejores ideas.
    Imaginando, creando, planificando, un escritor no debe aparecer equivocándose, abusando de los gerundios.
    Correcto para ser en la construcción, caer evite en trasposiciones.
    Tome el toro por las astas y no caiga en lugares comunes.
    Si Ud. parla y escribe en castellano, O.K.
    ¡Voto al chápiro!... creo a pies juntillas que deben evitarse las antiguallas.
    Si algún lugar es inadecuado en la frase para poner colgado un verbo, el final de un párrafo lo es.
    ¡Por amor del cielo!, no abuse de las exclamaciones.
    Poné cuidado en las conjugaciones cuando escribáis.
    No utilice nunca doble negación.
    Es importante usar los apóstrofo's correctamente.
    Procurar nunca los infinitivos separar demasiado.
    Relea siempre lo escrito, y vea si palabras. Con respecto a frases fragmentadas.



    1 nov 2013

    Luis Cernuda



    Por: Emiliano Gómez Peces
    de: La Mancha Obrera


    Luis Cernuda Bidón, poeta español, nacido en Sevilla en 1902, es una de las figuras fundamentales de la Generación del 27. Lírico exquisito, fue encasillado entre los representantes de la “Poesía pura”. Perteneció a una familia acomodada donde respiró una atmósfera de estricta disciplina (su padre era militar) y desafecto reflejada en su carácter tímido, introvertido y amante de la soledad. Estudió Derecho y Literatura Española en su ciudad natal bajo la dirección de Pedro Salinas, de quien fue discípulo y quien orientó, asimismo, sus primeros pasos de poeta.

    En los años veinte se traslada a Madrid, donde entra en contacto con los ambientes literarios de lo que luego se llamará Generación del 27: Alberti, Aleixandre, Prados y García Lorca, entre otros. Pasa un año como lector de español en la Universidad de Toulouse. Al proclamarse la República, la recibe con ilusión, y siempre se mostrará dispuesto a colaborar con todo lo que fuera buscar una España más tolerante, liberal y culta. Como ejemplo de esto último participa en las Misiones Pedagógicas y Culturales que organiza el gobierno de la II República desde 1934. Estos años son también de compromiso y acción política: Cernuda se afilia al Partido Comunista por breve espacio de tiempo y colabora en revistas de marcado carácter izquierdista, como es el caso de El Heraldo o la revista Octubre, fundada por Rafael Alberti.

    Durante la Guerra Civil participó activamente desde las trincheras culturales organizando actividades de todo tipo, como es la fundación de la revista Hora de España, junto con poetas como Alberti o Gil Albert, así como en el II Congreso de Intelectuales Antifascistas realizado en Valencia, donde concoce a Octavio Paz. En 1938, fue a dar unas conferencias a Inglaterra, de donde ya no regresó a España, iniciando su particular exilio: fue profesor de Literatura en Glasgow, Cambridge, Londres, Estados Unidos y, desde 1952, en México. Su primera obra, “Perfil del aire” (1927), estaba en la línea de la poesía pura. De su estancia en Francia surgió “Un río, un amor” (1929), influido por el surrealismo.  En “Los placeres prohibidos” (1931), la rebelión crece con la abierta reivindicación de la homosexualidad. “Donde habite el olvido” (1934) es un libro desgarrador por la sinceridad con la que aborda el fracaso amoroso. Desde 1936 agrupa toda la poesía que va produciendo bajo el título “La realidad y el deseo”, al que va añadiendo poemas. En el exilio publicó “Las nubes” (1940), “Con las horas contadas” (1950-1956) y “Desolación de la quimera” (1962). También escribió interesantes ensayos literarios y colaboró en revistas y periódicos mexicanos como Excélsior o Novedades. Murió en la ciudad de México.

    Además de poeta, Cernuda fue también un excelente prosista. Toda su obra recopilada tras su muerte por los estudiosos Derek Harris y Luis Maristany, se puede encontrar en el volumen Prosa completa (1975), en el que, entre otros títulos, aparecen Variaciones sobre tema mexicano (1952), Ocnos (1942) y Estudios sobre poesía española contemporánea (1953).



    4 jul 2013

    León Felipe: YO SOY EL GRAN BLASFEMO




    El GRITO suena bien en el vientre de la cueva,
    el salmo bajo el mediodía de los templos
    y la canción en el crepúsculo...
    El grito es el primero.

    Hay un turno de voces:
    yo grito,
    tú rezas,
    él canta...
    El grito es el primero.

    Y hay un turno de bridas:
    él las lleva,
    tú las llevas,
    yo las llevo.
    Y a la hora de las sombras subterráneas
    la blasfemia reclama sus derechos.

    Los caballos piafan ya enganchados y la carroza aguarda...
    ¿Quién la lleva?  Yo: el blasfemo.
    Yo la llevo, yo llevo hoy la carroza,
    yo la llevo.

    Éste es el poeta,
    tú eres el salmista,
    ése es el que llora, 
    tú eres el que grita...
    yo soy el blasfemo.
    Yo la llevo. Yo llevo hoy la carroza,
    yo la llevo.

    ¡Arriba! ¡Subid todos!
    ¡Vamos hacia el infierno!

    La aijada tiene su ritmo,
    y la tralla,
    y el frito,
    y el aullido...
    y la blasfemia del cochero.
    ¡Arre!
    ¡Músicos, poetas y salmistas;
    obispos y guerreros!
    Voy a cantar.

    Vida mía, vida mía,
    ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
    Vida mía, vida mía,
    tengo un ojo pitañoso
    y el otro con ictericia.
    Vida mía, vida mía,
    ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!

    Esta es mi copla, la copla de mi carne,
    la copla de mi cuerpo.
    Mas si mis ojos están sucios
    los vuestros están ciegos.

    ¡Músicos,
    poetas y salmistas;
    obispos y guerreros!
    Voy a cantar otra vez.

    El viejo rey de Castilla
    ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
    El viejo rey de Castilla
    tiene una pierna leprosa
    y la otra sifilítica.
    El viejo rey de Castilla
    ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!

    Esta es la copla de mi tierra,
    la copla de mi reino.
    Mas si mi reino está podrido
    su espíritu es eterno.

    ¡Músicos,
    poetas y salmistas;
    obispos y guerreros!...
    Llevadme de nuevo el compás.

    En los cuernos de la mitra
    ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
    En los cuernos de la mitra
    hay una plegaria verde
    y otra plegaria amarilla.
    En los cuernos de la mitra
    ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!

    Ésta es la copla de mi alma,
    de mi alma sin templo
    porque la bestia negra apocalíptica,
    lo ha llenado de estiércol.

    Tres veces cantó el gallo,
    tres veces negó Pedro,
    tres veces canto yo:
    por mi carne,
    por mi patria
    y por mi templo...
    Por todo lo que tuve
    y ya no tengo...

    ¡Arre! ¡Arre! ¡Arre!
    ¡Vamos al infierno!
    Tú con el laúd,
    éste con el salterio,
    aquel con la bocina,
    ése con su lamento,
    vosotros con la espada,
    y yo, como Don Juan y como Job,
    maldiciendo, blasfemando...
    cada cual con su instrumento.

    Vamos bien,
    no hemos errado el sendero.
    Conjugad otra vez:
    éste es el poeta,
    tú eres el salmista,
    ése es el que llora,
    tú eres el que grita.
    Yo soy el blasfemo...
    ¿Y el sabio? ¿Donde está el sabio? ¡Eh, tu!
    Tú que sabes lo que pesan las piedras
    y lo que corre el viento...
    ¿Cuál es la velocidad de las tinieblas y la dureza del silencio?
    ¿No contestas?...  Pues las bridas son mías.
    Yo la llevo,
    yo llevo hoy la carroza,
    yo la llevo.

    Músicos, sabios,
    poetas y salmistas,
    obispos y guerreros...
    Dejadme todavía preguntar:
    ¿Quién ha roto la luna del espejo?
    ¿Quién ha sido?
    ¿La piedra de la huelga,
    la pistola del gángster,
    o el tapón del champaña que disparó el banquero?
    ¿Quién ha sido?
    ¿El canto rodado del poeta,
    el reculón del sabio, o el empujón del necio?
    ¿Quién ha sido,
    la vara del juez, el báculo o el cetro?
    ¿Quien ha sido?
    ¿Nadie sabe quién ha sido?
    Pues las bridas son mías.
    ;Adelante! ¡Arre! ¡Arre!...
    ¡Vamos hacia el infierno!

    Ya no hay otro camino.
    «¿Llegaremos a tiempo?»
    «¿Antes de que amanezca?»
    «Desde luego.»

    Y para hacer más corta la jornada
    ahora cantaremos en coro,
    y cantaremos las coplas
    del Gran Conserje Pedro.
    Yo llevaré la voz cantante
    y vosotros el estribillo
    con lúgubre ritmo de allegreto.

    (Copla)
    Vino la guerra.
    Y para hacer obuses y torpedos
    los soldados iban recogiendo
    todos los hierros viejos de la ciudad.
    Y Pedro, el Gran Conserje Pedro,
    le dijo a un soldado:
    «Tomad esto...»
    Y le dio las llaves del templo.

    (Estribillo)
    Pedro, Pedro...
    El Gran Conserje Pedro
    que ha vendido las llaves del templo.

    (Copla)
    Pedro... Te dijo el Señor de los Olivos
    cuando heriste con tu espada al siervo:
    «Mete esa espada en la vaina,
    que yo sé a lo que vengo.»
    Y la metiste...
    con las cajas de caudales en el templo.

    (Estribillo)
    Pedro, Pedro,
    el Gran Conserje Pedro,
    amigo de soldados y banqueros.

    (Copla)
    Y ahora tenemos que ir al cielo
    dando un gran rodeo
    por el camino del infierno,
    cavando un largo túnel en el suelo
    y preguntando a las raíces y a los topos,
    porqué ya no hay campanas ni espadañas, Pedro,
    y los pájaros...  todos tus pájaros se han muerto.

    (Estribillo)
    ¡Pedro, Pedro,
    todos tus pájaros se han muerto!

    Sin embargo, señores,
    yo no soy un escéptico
    y hay unas cuantas cosas en que creo.
    Por ejemplo, creo en el Sol, en el Diluvio y en el estiércol;
    en la blasfemia, en las lágrimas y en el infierno;
    en la guadaña y en el Viento;
    en el lagar, en la piedra redonda del amolador
    y en la piedra redonda del viejo molinero;
    y en el hacha que derriba los árboles
    y descuartiza los salmos y los versos;
    en la locura y en el sueño...
    y en el gas de la fiebre también creo,
    en ese gas ingrávido, expansivo y etéreo,
    antifilosófico, antidogmático y antidialéctico
    que revienta los globos...
    los grandes globos, los globitos y el cerebro.

    Y creo que hay luz en el rito,
    luz en el culto y luz en el misterio.
    Creo que el agua se hace vino,
    y sangre el vino,
    sangre de Dios y sangre de mi cuerpo.
    Creo que el trigo se hace harina y carne la harina...,
    carne de Dios y carne de mi cuerpo.
    Creo que un hombre honrado cuando nos da su pan
    tiene el cuerpo de Cristo entre los dedos.

    Éste es mi credo.
    Éste es mi viejo credo y pronto será el vuestro.
    Ya lo iréis aprendiendo.
    Con él entraremos por la puerta norte
    y saldremos por el postigo del infierno.

    El infierno no es un fin, es un medio...
    Nos salvaremos por el fuego.
    Y no es un fuego eterno.
    Pero es, como las lágrimas,
    un elevado precio
    que hay que pagarle a Dios,
    sin bulas ni descuentos,
    para entrar en el reino de la luz,
    en el reino de los hombre,
    en el reino de los héroes,
    en el reino que vosotros habéis llamado siempre
    el reino beatífico del cielo.

    ¡Vamos allá!
    ¿Estamos todos?
    Hagamos el último recuento:
    Éste es el salmista,
    el que deshizo el salmo
    cuando dijo con ira y sin consejo:
    «Tú eres el Dios que venga mis agravios
    y sujeta debajo de mí, pueblos.»
    Y éste es el poeta luciferino,
    el que inventó el poema
    esterilizado y antiséptico
    y guardó en autoclaves la canción,
    puritano, orgulloso y fariseo.

    ¡Oh, puristas y estetas!
    Aún no está limpio vuestro verso
    y su última escoria ha de dejarla
    en los crisoles del infierno.
    Aquí van los artistas sodomitas,
    los pintores bizcos
    y los poetas inversos.

    No lloréis.
    Pero no digáis tampoco
    que la Luz y el Amor se ven mejor
    torciendo la mirada o torciendo el sexo.
    Ni llanto ni ufanía. Vamos al gran taller,
    a la gran fragua
    donde se enderezan los entuertos.

    Aquel es el que grita,
    el hombre de la furia,
    y aquel otro el que llora,
    el hombre del lamento.
    Allá va el rey leproso y sifilítico,
    éste es el sabio tímido,
    cargado de tarjetas y de miedo.

    Aquí van el juez y el gángster
    los dos juntos en el mismo verso.
    Éste es el Presidente
    demócrata y guerrero
    que desnudó la espada en el verano
    y debió desnudarla en el invierno.

    ¡Ay del que se armó tan sólo
    para defender su granero,
    y no se armó
    para defender primero el pan de todos!
    ¡Ay, del que dice todavía:
    nos proponemos conservar lo nuestro!
    Allí va el demagogo,
    aquél es el banquero,
    éstos son los cristianos
    -que ahora se llaman los  «cristeros»-
    Y éste es el hombre de la mitra,
    la bestia de dos cuernos,
    el que vendió las llaves...
    el Gran Conserje Pedro...

    ¡Aquí van todos!
    Y aquí voy yo con ellos.
    Aquí voy yo también, yo, el hombre de la tralla,
    el de los ojos sucios... el blasfemo.

    Sí.
    Ahora ya sin hogar y sin reino
    sin canción y sin salmo,
    sin llaves y sin templo...
    yo la llevo, yo llevo hoy la carroza,
    yo la llevo.

    Se va del salmo al llanto,
    del llanto al grito,
    del grito al veneno...
    ¡Arre! ¡Arre!
    ¡Y se gana la luz desde el infierno!



    Esta es una de las versiones del poema de León Felipe, él consideraba que los mismos eran provisionales. Por eso prometo actualizar este post apenas sepa cual es la ultima versión de éste poema.

    14 jul 2008

    Carta del Che Guevara a León Felipe




    Dedicatoria en el poemario  El Ciervo  enviado en 1959.






    21 de Agosto de 1964



    Sr. León Felipe
    Editorial Grijalbo S. A.
    Avenida Granjas 82
    México 16, D.F.


    Maestro:

    Hace ya varios años, al tomar el poder la Revolución, recibí su último, libro dedicado por Ud.

    Nunca se lo agradecí, pero siempre lo tuve muy presente. Tal vez le interese saber que uno de los dos o tres libros que tengo en mi cabecera es “El Ciervo”; pocas veces puedo leerlo porque todavía en Cuba dormir, dejar el tiempo sin llenar con algo o descansar, simplemente es un pecado de lesa dirigencia.

    El otro día asistí a un acto de gran significación para mí. La sala estaba atestada de obreros entusiastas y había un clima de hombre nuevo en el ambiente. Me afloró una gota del poeta fracasado que llevo de mí y recurrí a Ud., para polemizar a la distancia. Es mi homenaje; le ruego que así lo interprete.

    Si se siente tentado por el desafío, la invitación vale.

    Con sincera admiración y aprecio.



    Cmdte. Ernesto Che Guevara.




    28 oct 2007

    Poesía de León Felipe: LA PALABRA





    Pero ¿qué están hablando esos poetas de ahí de la palabra?
    Siempre en discuciones de modista:
    que si desceñida o apretada . . .
    que si la túnica o que si la casaca . . .
    ¡Basta ya! La palabra es un ladrillo . ¿Me oísteis? . . .


    ¿Me ha oído usted, Señor Arcipreste?



    Un ladrillo. El ladrillo para levantar la Torre . . . y la
    Torre tiene que ser alta . . . alta . . . alta . . .
    hasta que no pueda ser más alta.
    Hasta que llegue a la ultima cornisa
    de la última ventana
    del último sol
    y no pueda ser más alta.



    Hasta que ya entonces no quede más que un ladrillo solo,
    el último ladrillo. . . la última palabra,
    Para tirárselo a Dios
    con la fuerza de la blasfemia o de la plegaria. . .
    Y romperle la frente. . . A ver si dentro de su cráneo
    está la Luz o está la Nada.

    Acerca de las Antologías, León Felipe: Provisional todo

    Provisional todo

    Prologo escrito por León Felipe para su Antología Rota , segunda edición, Editorial Losada S.A. Buenos Aires 1965

    Las antologías son siempre una prestidigitación… Escamoteos y preferencias… Un juego cortesano y temporal… Juglaría selecta… TRAMPAS.


    Podemos elegir los mejores naipes, descartarnos de peones y servidumbres… y quedarnos con la gran basa en la mano…, con la basa brillante donde no haya más que triunfos.


    Provisional todo.


    La Historia y la Poesía las hace el Viento… Y las antologías también, claro está.
    El hombre trabaja, inventa, lucha, canta… Pero el Viento es lo que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.


    Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre… Yo cuando el viento ha huido a su caverna, me tumbo a dormir. Me despierto cuando
    él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda. Luego con lo que escribo hace el un revoltijo de cartas de las que
    no se salvarán seguramente mañana ni el As ni la Reina.


    El viento es un exigente cosechero:
    el elije el trigo la uva y el verso…
    el que sella el buen pan,
    el buen vino
    y el poema entero…


    Y al fin de cuentas, mi último antólogo fidedigno será Él:
    el viento.


    El viento es quien se lleva a la aventura el discurso y
    la canción… ¡El Viento!
    Antológos, historiadores,arqueólogos, coleccionistas...
    ¡el que decide es el Viento!


    Pero a veces
    a mí se me quedan en la memoria, en mi mala memoria, sin saber por qué, poemas o versos desglosados de un poema largo y antiguo, versos míos rebeldes que se agarran al ojal de la solapa como una consigna o se me clavan en la cinta del sombrero como una escarapela, para desafiar al Viento. Versos como éstos, por ejemplo:


    Y es inútil que compongáis el viejo clavecín,
    y que volváis a castrar a los acólitos
    y que digáis en los concilios :
    cebaremos tiplones para suplir a los poetas…
    porque lo que se ha roto… “es la canción”
    ¿oísteis?
    Lo que se ha roto… “es la canción”

    De aquí he sacado el titulo que lleva esta Antología.
    Pero no me hago ilusiones de que puedan salvarse ni estos
    versos siquiera.

    Me entrego humildemente al Viento.

    Y ahora que no hay nadie aquí en mi casa ni el campo, comienza a
    soplar el vendaval, abro la ventana otra vez y tiro al voleo , casi sin
    orden ni concierto , mi viejo discurso y ... mi rota canción


    L. F.

    La mejor biografía de León Felipe


    León Felipe fue militante republicano, vivió en España hasta 1938, año en que se exilia definitivamente a México, pasando a ser agregado cultural de la embajada de la República española en el exilio, única reconocida entonces por el gobierno mexicano. Como el texto de Guillermo de la Torre (argentino) es un poco extenso para el blog lo colgamos completo en el enlace.




    ITINERARIO POÉTICO-VITAL DE LEÓN FELIPE
    Epílogo escrito por Guillermo de Torre para Antologia Rota de León Felipe, segunda edición, Editorial Losada S.A. Buenos Aires 1965
    Como en el epílogo a su transustanciación —si es exacto llamar así a una paráfrasis recreadora, a una obra que no pretende ser traducción literal, pero que es algo más— del Canto a mí mismo de Walt Whitman, me corresponde aquí, en esta Antología rota de León Felipe, aportar los datos biográficos, las precisiones de lugar y tiempo que el poeta soslaya. ¿Misión ociosa, escrúpulo superfluo? En principio, así parece serlo, puesto que en rigor pocos poetas tan preocupados de autorretratarse desde su primer libro; pocos aciertan a definirse tan cabal y constantemente a sí mismos; nadie como León Felipe hace equivalentes los términos Biografía, Poesía y Destino con tan patético ardor, tan llameante sinceridad. Ahora bien, esas confidencias donde la biografía se torna poesía, y la poesía historia, historia viva, están siempre vertidas en cauces parabólicos y metafóricos. Y como quiera que tal lenguaje no es fácilmente descifrable por comentaristas y antólogos, ello determina que algunos empresarios de estos últimos bazares desbarren en lo más inalterable cuando intentan concretar los rasgos biográficos del poeta. Aprovechemos, pues, esta coyuntura para evitar que el error se reproduzca, trazando sobria y verazmente un esquema del itinerario poético-vital de León Felipe. Un esquema provisional, ya que él mismo será quien deba contar su vida algún día. Primera fuente será él mismo: los datos personales que ha accedido a confiarme verbalmente; segunda, mi propio testimonio de recuerdos y experiencias en aquellas partes de su vida donde nuestros pasos coincidieron. De esta suerte evitaremos que la leyenda haga presa en su persona, tan propicia por su aura multitudinaria a estas desfiguraciones más o menos míticas —y casi nunca engrandecedoras—, y que los buceos interrogativos en que el poeta se hunde y desdobla al preguntarse ante los auditorios: ¿Quién soy yo? adquieran una traducción demasiado literal.




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