lunes 16 de noviembre de 2009

Carlos Marx: SONETO FINAL A JENNY





Algo más debo agregar, muchacha:
con alegría termina este poema de despedida.
Las últimas olas de plata vibran y se dilatan
porque el aliento de mi Jenny les insufla vida.

Veloz al surcar golfos y remontar mares
marcha atravesando bosques y cascadas.
Las horas de la vida raudas se precipitan
hasta encontrar en ti perfección culminante.

Vestido valerosamente en túnicas de fuego
con el corazón exaltado, transformado por la luz,
amo ahora, ya no esclavo, totalmente liberado de las cadenas

camino con firmeza, libre, atravesando los espacios.
El brillo de tu rostro mi dolor ha aniquilado,
mientras los sueños se lanzan hacia el Árbol de la Vida.


Traducido del inglés por Yolanda Sala Báez

domingo 15 de noviembre de 2009

Bertolt Brecht: CANCIÓN DE UNA AMADA


1. Lo sé, amada: ahora se me cae el pelo por mi vida salvaje,
y me tumbo en las piedras. Me veis beber el aguardiente más
barato, y camino desnudo al viento.

2. Pero hubo un tiempo, amada, en que fui puro.

3. Tuve una mujer que era más fuerte que yo, como la hierba
es más fuerte que el toro: se vuelve a erguir.

4. Ella vio que yo era malo, y me amó.

5. No preguntó a dónde conducía el camino, que era su camino,
y quizás iba hacia abajo. Cuando me dio su cuerpo, dijo:
esto es todo. Y fue mi cuerpo.

6. Ahora ya no está en ningún lado, desapareció como una
nube cuando ha llovido, la abandoné y cayó, pues ése era su camino.

7. Pero de noche, a veces, cuando me veis beber, veo su cara,
pálida en el viento, fuerte y vuelta hacia mí, y me inclino ante
el viento.


Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens

Carlos Marx: Encontré






¿Por qué bailan los arbustos formando remolinos,
por qué se destrenzan las coronas de mayo,
por qué el cielo forma arcos cada vez más altos,
y por qué los valles aspiran a se picos nublados?
Si yo los surcara con mis alas
El eco caería de la roca atravesando el aire.
¿ Acaso alguna vez se desposa el ojo con la luz de las estrellas?
Yo miro, mi mirada está nublada.
Avancen impetuosas olas de la vida,
remonten, destrocen los puentes que estorban su camino
impelidas por la dorada libertad
que las inspiró a abandonar el vacío.
Nuevamente la mirada se posa atrevida,
se agita, estalla hasta alcanzar el bendito olvido.
¿Dónde debió haber buscado otros mundos? En ti solamente,
hasta convertirse en un verdadero mundo.

Traducido por Yolanda Sala Báez.



sábado 14 de noviembre de 2009

Otto René Castillo: Vámonos patria a caminar

Vámonos patria a caminar, yo te acompaño

Yo bajare los abismos que me digas.
Yo beberé tus cálices amargos.
Yo me quedare ciego para que tengas ojos.
Yo me quedare sin voz para que tú cantes.
Yo he de morir para que tú no mueras,
para que emerja tu rostro flameando al horizonte
de cada flor que nazca de mis huesos.

Tiene que ser así, indiscutiblemente.

Ya me canse de llevar tus lagrimas conmigo.
Ahora quiero caminar contigo, relampagueante.
Acompañante en tu jornada, porque soy un hombre
del pueblo, nacido en octubre para la faz del mundo.
Ay, patria.
A los coroneles que orinan tus muros
tenemos que arrancarlos de raíces,
colgarlos de un árbol de rocío agudo,
violento de cóleras de pueblo.
Por ello pido que caminemos juntos. Siempre
con los campesinos agrarios
y los obreros sindicales,
con el que tenga un corazón para quererte.

Vámonos patria a caminar, yo te acompaño.



viernes 13 de noviembre de 2009

Carlos Marx: CONCLUYENDO SONETOS A JENNY

I



Tómalos, toma estos cantos
en donde todo es melodía,
toma este amor que a tus pies humilde se postra.
El alma, libre se aproxima en rayos brillantes.
¡Oh!, si el eco del canto es tan potente:
para moverse alargado con dulces destellos,
para hacer latir el pulso apasionado que
tu orgulloso corazón erguirá sublime.
Entonces de lejos seré testigo
cómo la victoria te conduce a través de la luz.
Entonces más valiente pelearé por todo
y mi música rugirá en lo alto
transformada mi canción sonará más libre
y en un dulce gemido llorará mi lira.

II


Para mí, no existe fama terrenal
que viaje a través de la tierra y las naciones
para tomarnos como esclavos.
Con su lejano intento de reverberación
es indigna de tus ojos que resplandecen llenos.
Tu corazón, se calienta y se exalta
y dos profundas lágrimas brotan y caen,
escurren de tus ojos por la emoción del canto.
A lo lejos mi alma exhala alegre.
En lo profundo de la lira melodiosos suspiros
y podría un gran maestro morir
podría yo alcanzar la exaltada meta
podría ganar el mejor premio,
para aplacar en ti el gozo y el dolor.

III


¡Ah!, ahora estas páginas pueden volar
acercándose a ti, temblando, una vez más.
Mi espíritu ha descendido
por tantos temores y desgarrado dolor.
Me engaño a mí mismo, me extravío
a lo largo de los más audaces senderos.
En vano no puedo ganar eso que está tan alto
y pronto no recordaré más esperanza.
Cuando regrese de distantes lugares,
lleno de deseo, hacia el amado hogar,
un esposo te estrechará en sus brazos.
Sobre mí descenderá el fuego del relámpago,
de la miseria y del olvido.

IV


Audazmente me arriesgo al desprecio.
Lo profundo del alma anhela confesar,
los labios del cantor deben arder
para soplar en las flamas de su aflicción.
¿Puedo entonces voltear y perderme
a mí mismo, tonto, desconsolado?
El puro nombre del cantante desprecias
¿no lo amas habiendo visto su rostro?
Tan altas aspiran las ilusiones del alma.
Sobre mí, tú te paras magnífica.
Más estas tus lágrimas que yo deseo
y esos mis cantos que tú sola disfrutaste
para dar a ellos gracia y ornamento.
Entonces ellos pueden ahora desvanecerse en el vacío.


Traductor : Francisco Jaymes


jueves 5 de noviembre de 2009

César Vallejo: ROSA BLANCA



Me siento bien. Ahora

brilla un estoico hielo

en mí.

Me da risa esta soga

rubí

que rechina en mi cuerpo.

Soga sin fin,

como una

voluta

descendente

de

mal...

Soga sanguínea y zurda

formada de

mil dagas en puntal.

Que vaya así, trenzando

sus rollos de crespón;

y que ate el gato trémulo

del Miedo al nido helado,

al último fogón.

Yo ahora estoy sereno,

con luz.

Y maya en mi Pacífico

un náufrago ataúd.





sábado 10 de octubre de 2009

León Felipe: COMO TÚ...





COMO TÚ...

Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera...