Mostrando entradas con la etiqueta medicina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta medicina. Mostrar todas las entradas

1 abr 2020

Bertolt Brecht: PALABRAS DE UN OBRERO A UN MÉDICO




¡Nosotros sabemos lo que nos enferma!
Cuando nos sentimos mal nos enteramos
que eres tú el que nos va a curar.

Durante diez años, nos dicen,
en hermosas escuelas
construidas con dinero del pueblo,
aprendiste a curar, y tu ciencia
te ha costado una fortuna.
Tienes que saber curar.

¿Sabes curar?

En tu consultorio
nos arrancan los harapos
y tú aplicas el oído a nuestros cuerpos desnudos.
Una mirada a los harapos te informaría mejor
sobre la causa de nuestra enfermedad. La misma causa
desgasta nuestros cuerpos y nuestras ropas.

Dices que el dolor en el hombro
proviene de la humedad, de la que
también proviene la mancha que hay en la pared de nuestra casa.
Dinos entonces:
¿de dónde proviene la humedad?

Exceso de trabajo y falta de comida
nos hacen flacos y débiles.
Tu receta dice:
“Tiene que aumentar de peso.”
Es como decirle al junco
que no debe mojarse.

¿Cuánto tiempo nos dedicas?
Es evidente: la alfombra de tu casa
cuesta tanto como cinco mil consultas.

Probablemente dirás que
eres inocente. La mancha de humedad en la pared de nuestra casa 
dice lo mismo.


Versión de Jorge Hacker, en 80 poemas y canciones. Obtenido de los recomendables blogs: La Espina Roja y del profesor Roberto Gargarella.


Luis Jiménez Aranda: Visita al hospital (detalle)
 tomado de: fundacionio.org




Exiliado Brecht, debido al régimen nazi, vivió en las afueras de Svendborg (Dinamarca) entre 1937 y 1938, allí se dedicó a la preparación de Gedichte im Exil (Poemas en el exilio). La impresión en Praga se hizo imposible debido a la invasión a Checoslovaquia, ocurrida en marzo de 1939, en mayo de ese año se imprimió en Copenhague con el nuevo título Svendborger Gedichte, Poemas de Svendborg. Es el último trabajo poético orgánico de Brecht.

Rede eines Arbeiters an einen Arz, pertenece a la cuarta sección del poemario. De acuerdo a Elisabeth Hauptmann, colaboradora y  a la postre editora de Brecht, este poema se inspiró en la tuberculosis que padecía su secretaria y colaboradora Margarete Steffin, quien hasta su juventud vivió en los insalubres barrios obreros de Berlin, diagnosticada en 1931 con la enfermedad, Brecht se preocupó por que fuese atendida por el médico cirujano Sauerbruch y luego reposara en Ticino (Suiza) durante la primavera europea de 1933. Steffin, es un personaje importante para Brecht, su poliglosía, su conocimiento del teatro y de las vivencias obreras permitieron concluir al autor sus más importantes obras teatrales y poéticas. Ella fallece de TBC el 4 de junio de 1941 en un hospital moscovita, Brecht escribe Nach dem Tod meiner Mitarbeiterin M.S. en su recuerdo. (con datos de Wikipedia)


REDE EINES ARBEITERS AN EINEN ARZT

Wir wissen, was uns krank macht!
Wenn wir krank sind, hören wir
Daß du es bist, der uns heilen wird.

Zehn Jahre lang, heißt es
Hast du in schönen Schulen
Die auf Kosten des Volkes errichtet wurden
Gelernt, zu heilen, und für deine Wissenschaft
Ein Vermögen ausgegeben.
Du mußt also heilen können.

Kannst du heilen?

Wenn wir zu dir kommen
Werden uns unsere Lumpen abgerissen
Und du horchst herum an unsern nackten Körper.
Über die Ursache unserer Krankheit
Würde dir ein Blick auf unsere Lumpen
Mehr sagen. Dieselbe Ursache zerschleißt
Unsere Körper und unsere Kleider.

Das Reißen in unserer Schulter
Kommt, sagst du, von der Feuchtigkeit, von der
Auch der Fleck in unserer Wohnung kommt.
Sage uns also:
Woher kommt die Feuchtigkeit?

Zu viel Arbeit und zu wenig Essen
Macht uns schwach und mager.
Dein Rezept lautet:
Ihr müßt zunehmen.
Du kannst auch dem Schilf sagen
Es soll nicht naß werden.

Wieviel Zeit wirst du haben für uns?
Wir sehen: ein Teppich in deiner Wohnung
Kostet so viel, wie dir
Fünftausend Untersuchungen einbringen.

Du sagst wahrscheinlich, daß du
Unschuldig bist. Der feuchte Fleck
An der Wand unserer Wohnung
Sagt nichts anderes.


A WORKER’S SPEECH TO A DOCTOR

We know what makes us ill.
When we are ill we are told
That it's you who will heal us.

For ten years, we are told
You learned healing in fine schools
Built at the people's expense
And to get your knowledge
Spent a fortune.
So you must be able to heal.

Are you able to heal ?

When we come to you
Our rags are torn off us
And you listen all over our naked body.
As to the cause of our illness
One glance at our rags would
Tell you more. It is the same cause that wears out
Our bodies and our clothes.

The pain in our shoulder comes
You say, from the damp ; and this is also the reason
For the stain on the wall of our flat.
So tell us :
Where does the damp come from ?

Too much work and too little food
Make us feeble and thin.
Your prescription says :
Put on more weight.
You might as well tell a bullrush
Not to get wet.

How much time can you give us ?
We see : one carpet in your flat costs
The fees you earn from
Five thousand consultations.

You'll no doubt say
You are innocent. The damp patch
On the wall of our flats
Tells the same story.

Traducido al inglés por Frank Jellinek





15 oct 2012

Alejandro Dávila Bolaños



—Por Ignacio Briones Torres—


Uno sólo de los libros que escribió Alejandro Dávila Bolaños bastaría para que jamás, mientras exista Nicaragua, sea olvidado. Las generaciones por venir encontrarán en su obra de notable investigador de nuestra cultura indígena los mejores trabajos hechos hasta hoy para desentrañar la riqueza de nuestro pasado más remoto. Tendrán en los libros de Alejandro Dávila Bolaños el camino que su inteligencia abrió para continuar con fe en lo nicaragüense todo el futuro por venir. La eternidad.

Hombre extraordinario y sencillo, como todos los grandes hombres, consagró el brevísimo paso que es la vida a desarrollar una labor que ya es y lo será para siempre, patrimonio de la cultura nacional, en beneficio del pueblo bajo cuya inspiración y para quien trabajó siempre Alejandro.

Dentro de ese esquema y ese propósito, al que fue leal hasta su holocausto, es Alejandro Dávila Bolaños el único estudioso de "El Güegüense" que nos legó una interpretación dialéctica de ese drama épico indígena considerada -por todos quienes han laborado sobre ella- como la obra más antigua del teatro indígena indoamericano.

El profundo dominio que tenía de la dialéctica le facilitó esa interpretación, al tiempo que le permitió encontrar en el trasfondo de una obra teatral popular los términos de la lucha que conforman el único motor de la historia.

"Comenzada la Conquista -escribió Alejandro en su introducción a "El Güegüense"-, comenzó el genocidio sistematizado de la tribu indígena. Primero fueron exportados como ganado hacia las islas de las Antillas donde la población aborigen ya había desaparecido en su totalidad. Después siguieron los éxodos en masa, hacia las regiones mineras del norte, centro y oriente del país, por razón de que los naturales de aquellos lugares, huían hacia las montañas, no dejándose capturar, y oponiendo tenaz y victoriosa resistencia. Por último las Encomiendas y el trabajo forzado y gratuito, diezmaron aterradoramente la población aborigen, que en menos de cincuenta años había descendido de dos millones a escasos 300 mil, cifra que sólo hasta después de 1975, volveremos a recuperarla..."

¿Cómo respondieron los indígenas a esta matanza continua? -se pregunta en otro de los párrafos de la referida introducción. Y contesta: -Todos los cronistas relatan de muy diversos modos, los constantes levantamientos que los naturales hicieron permanentemente. Pero sobre todo llama la atención la primera gran huelga de úteros del mundo, que las mujeres indígenas nicaragüenses, en una protesta sin precedentes contra la esclavitud de que eran víctimas, realizaron durante el mandato de Pedrarias Dávila. Y documenta su teoría con el testimonio de Gómara: "No dormían (los indios) con sus mujeres para que no pariesen esclavos de españoles. Y Pedrarias, como en dos años no nacían niños, les prometió buen trato, y así parían o no los mataban".

Singular protesta, única en su género, que nos demuestra el temple y la calidad moral de los indígenas, que preferían renunciar al instinto primario de perpetuarse en el espacio-tiempo, antes de traer hijos que vivieran en la indignidad humana"

Y de ese temple y calidad morales era el propio Alejandro Dávila Bolaños. Descendiente él mismo de aborígenes mangues o chorotegas, había nacido en Masaya el año de 1922, cuando ya el general Augusto César Sandino se encontraba trabajando en La Ceiba y los marines yanquis permanecían hoyando el territorio de nuestra Patria.

Toda la obra de Alejandro Dávila Bolaños está llena del empeño rescatador del coraje y la dignidad del hombre nicaragüense. Coraje y dignidad conque él mismo enfrentó la vida y la muerte durante toda su existencia.

"Semántica náhuatl de los nombres geográficos de Nicaragua", "Semántica náhuatl de la flora y la fauna de Nicaragua", "Semántica de la mitología nicaragüense", "Los Maribios-Chontales de León"; "Biografía de un Cacique: Diriangén"; nuestro más remoto héroe antiimperialista, son apenas unas cuantas de las muchas tareas investigativas que Alejandro realizó.

De su puño y letra escribió una vez en la guarda de uno de sus libros refiriéndose a él mismo: "Consciente del subdesarrollo del país, trabaja con intensidad en su profesión de médico. En sus ratos de reivindicación escribe poesía de denuncia que sólo conocen sus amigos".

Sus amigos eran millares de compatriotas humildes, especialmente campesinos a quienes atendía como apóstol de la medicina, casi siempre sin recibir ninguna retribución como honorario por sus servicios. Por eso lo bautizaron con el nombre de "Médico de los pobres". ¡Esos eran los reconocimientos que a él le enriquecían mucho más que cualquier suma de dinero!

Junto a los pobres estaba también el día que lo asesinaron. La crónica de la siega informó oportunamente que, junto con otras personas, entre las que se encontraba el también médico Eduardo Selva, fue extraído del propio quirófano del Hospital de Estelí en donde practicaba una operación de urgencia a un herido en las acciones insurgentes de Semana Santa de 1979 en Estelí, y luego conducido al patíbulo y a la posterior quema de su cadáver. Sólo uno o dos días antes había conversado con varios periodistas que llegaron de Managua a cubrir la insurrección. Estos le habían sugerido la necesidad de que abandonara Estelí por el peligro que corría su vida. Un rotundo NO fue su respuesta, explicando que su deber era atender a los enfermos, permanecer en la ciudad donde había compartido los años más felices de su vida junto a su amada "mama", la compañera Merceditas, a la que amó como a una novia hasta la hora de su holocausto. Y en esa ciudad sus cenizas volaron anunciando el nuevo día de Nicaragua. Nos imaginamos esas cenizas cual hermanas gemelas de aquellas que elevaban los indígenas de los tiempos de la conquista alertando a las tribus de otras regiones el paso homicida y sangriento de los conquistadores.

Alejandro Dávila Bolaños vivió y murió como un hombre. Como un revolucionario auténtico. Compartiendo la tragedia de su pueblo al que se consagró. Es un inmortal.

Managua, D.N., 15-30 de mayo de 1979
 publicación original: Impacto, Mayo de 1979.



Reproducido el día sábado 27 de Noviembre de 1999 en el suplemento Nuevo Amanecer Cultural de El Nuevo Diario de Managua, Nicaragua
http://archivo.elnuevodiario.com.ni/1999/noviembre/27-noviembre-1999/cultural/index.html