
7 may 2020
Biografía rápida de Thiago de Mello

28 sept 2018
Blas de Otero: ACEÑAS
Me pongo la palabra en plena boca
y digo: Compañeros. Es hermoso
oír las sílabas que os nombran,
hoy que estoy (dilo en voz muy baja) solo.
... Es hermoso oír la ronda
de las letras, en torno
a la palabra abrazadora: C-o-m-p-a-
ñ-e-r-o-s. Es como un sol sonoro.
El Duero. Las aceñas de Zamora.
El cielo luminosamente rojo.
Compañeros. Escribo de memoria
fe que tuve delante de los ojos.
28 mar 2014
Documental de las "Tres Heridas" de Miguel Hernandez
Documental de las "Tres Heridas" de Miguel Hernández de la Asociación Cultural Orihuela 2010
A veces el reproductor te redirige a Youtube.
5 mar 2014
Rafael Alberti: REDOBLE LENTO POR LA MUERTE DE STALIN
I
a través de los valles, los bosques y los ríos,
por sobre los oasis y arenales desérticos,
por sobre los callados horizontes sin límites
y las deshabitadas regiones de las nieves
va pasando la voz, nos va llegando
tristemente la voz que nos lo anuncia.
grandes poblados,
por los anchos caminos generales y
perdidos senderos,
por sobre las atónitas aldeas, asombradas campiñas,
planicies solitarias, subterráneos
corredores mineros, olvidadas
islas y golpeados litorales desnudos
va pasando la voz, nos va llegando
tristemente la voz que nos lo anuncia.
noche,
la madrugada, el día, los extensos
crepúsculos,
todo lo austral y nórdico que
comprende la tierra,
y no hay razas, no hay pueblos, no hay rincones,
no hay partículas mínimas del mundo
en donde no penetre la voz que va llegando,
la voz que tristemente nos lo anuncia.
II(A dos voces)
quiero llorar, quiero cantar.
Que el agua clara me ilumine,
que tu alma clara me ilumine
en esta noche en que te vas.
Se ha detenido un pensamiento.
Un árbol grande se ha doblado.
Un árbol grande se ha callado.
Mas ya se escucha en el silencio.
solo parece que está el mar.
Pero las olas se levantan,
pero en las olas te levantas
y riges ya en la inmensidad.
la hoja más limpia del acero.
Sobre su tierra se ha dormido.
Sobre la Tierra se ha dormido.
Mas ya se yergue en el silencio.
vuela en lo oscuro un gavilán.
Mudo su pueblo le da vela.
Mudos sus pueblos le dan vela.
Mas ya camina en el silencio.
fuertes nos dejas, Mariscal.
como en las puntas de la estrella,
como en las puntas de tu estrella
arde en nosotros la unidad.
El odio ladra prisionero.
La oscuridad cierra los brazos.
La eternidad abre los brazos.
Y escribe un nombre en el silencio.
III
Que cada lágrima cante
tu recuerdo.
Que cada gemido cante
tu recuerdo.
Tu pueblo tiene tu forma,
su voz tu viril acento.
Hablan por ti sus talleres,
el hombre y la mujer nuevos.
No has muerto.
sus construcciones tu sueño.
No has muerto.
ríos donde no estés dentro.
No has muerto.
abiertas no se hayan puesto.
No has muerto.
como un sol tu pensamiento.
No has muerto.
tu nombre cuando era fuego.
No has muerto.
siempre dirán que no has muerto.
No has muerto.
te cantarán que no has muerto.
Los niños pobres del mundo,
que no has muerto.
y en sus más perdidos pueblos
dirán que no has muerto.
los amarillos, los negros,
los más olvidados tristes,
los más rotos sin consuelo,
dirán que no has muerto.
que no has muerto.
Lenin, junto a ti dormido,
también dirá que no has muerto.
2 may 2012
Evgueni Evtushenko: MADRE CUBANA
Hay, cerca de Girón, una pequeña tienda
De campaña, donde una campesina vive.
Parecida a un espectro, cada noche ella sale
y lentamente se encamina hacia el mar.
Señora Amelia, dígame: ¿ por qué no duerme usted?
La inmensa oscuridad envuelve al Mar Caribe.
¿ Por qué mira hacia donde el sombrío horizonte
Se observa, entre las nubes que se acercan flotando?
y ella entonces contesta: El se llamaba Pablo.
Cuando aún era niño,
Colocando la cuna en las ramas de un árbol,
Yo molía junto a ella el café en el mortero.
"Tuc, tuc", sonaba allí mi maza de madera,
Como voz de esperanzas, dolores y tormentos
Era como la más terrenal de las nanas
Ese suave "tuc tuc".
Mi marido, con sus grandes manos inhábiles,
Cogía a nuestro niño, a nuestro frágil niño,
y decía "tú sabes, Amelia, que él será
Más feliz que yo nunca lo haya sido
y que tú!"
Deseaba que su hijo no viviera agobiándose.
Que fuera, como los montes, potente y simple.
Que cogiera la vida sonriendo,
Como a la piña altiva, por su verde corona.
Nuestro Pablo crecía, como caña en un valle,
y por defenderlo, en uno de los ataques
Cayó mi esposo
casi junto a nuestro poblado,Luchando contra un tanque con su escopeta vieja.
Y Pablo mientras tanto, crecía ...
y cuando en marzoCumplió, por fin, sus diecisiete años,
Me dijo:
"Madre yo sé que tú me comprendes.Tengo que ser soldado, como fuera mi padre."
Y yo lo comprendí,
sin lágrimas ni gritos,Pero el corazón de las madres siempre sufre:
Los hombres que llegaron de donde bate el mar
Lo mataron a él, como antes a su padre.
Aquí fue donde cayó Pablo, mi Pablito,
Tenía para él una navaja de afeitar.
Pero ni una vez sola pudo llegar a usarla.
Parece que compré muy tarde su regalo.
No llegué a ver ni cómo se apagaban sus ojos.
Hasta la sangre estaba cubierta por la arena.
Se tendió con la cara dirigida hacia el Norte,
La cara ya cubierta de bozo juvenil.
Cuando al cabo llegué a la tumba de Pablo,
La desgracia secó cada una de mis lágrimas.
Caí calladamente sobre la oscura piedra,
y comprendí, de pronto: nunca me iré de aquí.
Hace ya más de un año que es aquí donde vivo.
Dormía primero echándome sobre la hierba,
y ahora puedo hacerlo en la tienda de campaña
que los soldados han querido regalarme.
Ahora somos tres
-- el mar,No puedo olvidar nada.
yo
y la tumba.
Recuerdo que yo amaba profundamente el mar.
¡ Como ahora lo odio!
He aquí el mar bramando, vasto, arremolinado,
Arrojando su espuma hacia todos los aires.
El mar. .. por donde vinieron los asesinos.
j Yo sé que todavía pueden volver de nuevo!
Como una estatua hecha de odio y de dolor,
Mira la campesina con su cuerpo y su alma.
y por sobre la oscura resaca rugidor a,
Se agita la resaca blanca de sus cabellos.
El mar atruena y rueda,
Avanza hacia ella y luego retrocede de nuevo.
Felices madres norteamericanas:
¿Podéis vosotras ver a esta madre cubana?
13 mar 2010
Melgar: Silvia y la Patria
La triste música de sus yaravíes y su temprano patriotismo fueron la herencia que nos dejó el poeta arequipeño Mariano Melgar, quien, el 12 de marzo de 1815, murió fusilado por su participación en una de las primeras revueltas ocurridas en el virreinato del Perú, donde ya soplaban los aires independentistas.
Melgar ha sido para muchos el iniciador del romanticismo en América, pues su obra poética no era una imitación de la corriente literaria que imperaba desde el siglo XVII en Europa, sino un sentimiento propio, profundo y espiritual.
Su vida fue breve, pero dejó honda huella por su sentido patriótico y por sus melancólicas canciones que hablan de amores imposibles, en especial el que le inspiró María Morales Salazar, a quien él llamó “Silvia”.
Aunque el tono y los temas son de origen andino, el yaraví se canta en español, con acompañamiento de guitarra, por lo que este género musical, que tanto cultivó Melgar, es esencialmente mestizo. Y el mérito de Melgar, como músico y poeta, consiste, precisamente, en haber mezclado la música del pueblo nativo con frases pertenecientes a las clases privilegiadas del Perú colonial.
Nacido en 1790, en una familia de la elite arequipeña, recibió una esmerada educación, ya que por decisión paterna estaba destinado a seguir la carrera eclesiástica. Se dice que a los tres años ya leía correctamente, que a los ocho dominaba el latín y que a los doce hablaba el inglés y el italiano.
La “tonsura”, la coronilla de cabellos que era rapada en la cabeza de los sacerdotes. le fue impuesta a Mariano cuando contaba con solo siete años. Sin embargo, Melgar se dedicó más a la actividad intelectual que a la eclesiástica. Fue al parecer la comprobación de que su amor por Silvia no tendría jamás correspondencia, por decisión de ambas familias, lo que llevó a Melgar a participar en la rebelión contra las autoridades virreinales encabezada por Mateo Pumacahua, cacique nativo que antes había luchado con los españoles contra los patriotas.
Educado como miembro de la realeza inca, Pumacahua, cacique de Chinchero, se había levantado en Cusco para pedir que en el virreinato peruano se aplicara la Constitución liberal española de 1812.
Melgar se unió al grupo rebelde, que después de haber vencido a los españoles en Arequipa, el 9 de noviembre de 1814, se dirigió a Puno, donde el 11 de marzo del año siguiente sufrió una definitiva derrota en la localidad de Umachiri.
Melgar fue condenado al fusilamiento, que se cumplió al día siguiente, mientras quizá repetía los versos que escribió un día: “(...) por Silvia amo a mi Patria con esmero y por mi Patria amada, a Silvia quiero”.
http://www.elperuano.com.pe/edc/2010/03/11/opi1.asp






