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5 may 2011

Marx, Rimbaud y la Comuna de París





Respecto a Marx, Rimbaud y la Comuna de París, encontramos en la web dos interesantes trabajos:

1) Marx, Rimbaud y la Comuna: El Faro de la Bastilla de Vicente Quirarte publicado en Revista Iztapalapa No. 19, 61-66 (1990), donde plantea que insurreción de las masas parisinas tiene como modelo la toma de la Bastilla y produce en ellas parecido efecto espiritual del cual Marx y Rimbaud expresan sus aspecto teorico y poetico.

"Y es a raíz de la Comuna que dos figuras decisivas de la cultura occidental, el pensador Karl Marx y el poeta Jean-Arthur Rimbaud, ocupan la primera línea de fuego en sus respectivos campos de batalla. En 1871 Rimbaud, el genio precoz de 17 años, llega a París, huyendo de la tiranía materna y de lo que consideraba la mediocridad de su natal Charleville. Revolución es sinónimo de maduración acelerada, y la experiencia de la Comuna cristalizará en la literatura más perecedera de Rimbaud. Los mensajes entre líneas de Una temporada en el infierno y las Iluminaciones revelan al poeta dueño de todos sus recursos llevando a la practica la teoría que anunciase ese mismo 1871 en la carta a Paul Demeny, mejor conocida como "Carta del vidente", la cual finaliza con la frase "la poesía irá por delante de la acción". Como advierte Pierre Gascar en su libro Rimbaud y la Comuna, aunque el poeta no hubiera participado de manera activa en la insurrección parisina de 1871, el espíritu de la revolución lo hace uno de los suyos. Simultáneamente, el discurso poético de Rimbaud justifica el cambio de conciencia que la Comuna, no obstante su brevedad, provoco en toda Europa."











2) Marx, Rimbaud y la Comuna de París de Fernando Rendón, parte de un hipotético encuentro entre Carlos Marx y Arthur Rimbaud en un café de París para presentarnos una rapida imagen de la Comuna de Paris y su significado.



"Aunque escrito en mayo de 1870 como un texto premonitorio, de toda la obra
poética de Rimbaud es el poema “El Herrero” el que mejor describe la atmósfera
revolucionaria de París de aquellos días:

¡Ciudadanos, ciudadanos! ¡Era el sombrío pasado
que se hundía, que rugía cuando la torre tomamos!
Algo que era como el amor en el pecho llevábamos
y al igual que los caballos, por la nariz resoplábamos
íbamos firmes y fuertes y algo nos latía ahí...!
Marchábamos bajo el sol, alta la frente
y así venía París a nuestro encuentro a abrazarnos.
¡Por fin! ¡Nos sentimos hombres! Y estábamos muy pálidos
Nos sentimos ebrios de terribles esperanzas..."






2 may 2011

Jean Arthur Rimbaud : LAS MANOS DE JUANA MARÍA





I.
Juana María tiene manos fuertes,
manos oscuras que curtió el verano,
las manos amarillas de los muertos.
Juana María, ¿son así tus manos?

II.
¿Han encontrado su color moreno
en los pantanos de las perversiones?
¿O se sumergieron en las Lunas
en las albercas de las suavidades?

III.
¿Han bebido tal vez bárbaros cielos
serenas sobre las rodillas bellas?
¿Enrollaron cigarros
o un día traficaron con diamantes?

IV.
¿Sobre el pie ardoroso de las vírgenes
han marchitado el oro de las flores?
La sangre negra de las belladonas
encima de su palma estalla y duerme.

V.
¿Manos que persiguen los insectos
que en el azul de tus auroras zumban
en busca de nectarios,
manos decantadoras de venenos?

VI.
¿Cuál es el sueño que las ha cogido
cuando se despertaban?
¿El inaudito sueño de las Asias
de los Khenghavars o de los Siones?

VII.
No vendieron naranjas esas manos
ni a los pies de los dioses negrecieron:
No lavaron pañales esas manos
de torpes pequeñuelos sin miradas.

VIII.
Son las que doblegan las cervices,
manos que jamás fueron malignas,
más fatales que máquinas,
más fuertes que un caballo.

IX.
No son estas las manos de una prima
ni de las obreras de amplias frentes
que entre los bosques con olor a usina,
quema un Sol embriagado de alquitranes.




X.
Moviéndose como las hogueras
y sacudiendo todos sus temblores
su carne canta Marsellesas
y nunca los Eleisones.



XI.
Ellas ceñirán vuestros cuellos
malas mujeres, romperán vuestras manos,
mujeres nobles con infames manos
llenas de blancuras y carmines.

XII.
El brillo de esas amorosas manos
hace volver la testa a las ovejas
y sobre sus falanges exquisitas
el Sol inmenso su rubí coloca.



XIII.
Una mancha de pueblo
las oscurece cual marchito seno.
¡El dorso de esas manos es el sitio
que altivamente besan los rebeldes!


XIV.
Maravillosas empalidecieron
al pleno Sol de amores saturado
sobre el bronce de la ametralladora
a través de París alzado en armas.



XV.
Algunas veces, ¡oh, manos sagradas!
Una cadena con anillos claros
grita en vuestros puños donde tiemblan
vuestros labios sedientos para siempre.

XVI.
Y hay un latido extraño
en nuestros seres, cuando algunas veces
os quieren dar blancura, manos de ángel
¡y la sangre aparece en vuestros dedos!






26 mar 2011

Bertolt Brecht : RESOLUCIÓN DE LOS COMUNEROS






1
Considerando a nuestra debilidad hicisteis
Leyes que deben avasallarnos.
No sean acatadas las leyes en el futuro
Considerando que no queremos más ser siervos.

Considerando que nos
Amenazáis pues con fusiles y cañones
Hemos decidido temer más ahora
Una mala vida que la muerte.

2
Considerando que seguimos hambrientos
Si toleramos que nos robéis
Queremos pues hacer constar que solo vidrios
Nos separan del buen pan que nos falta.

Considerando que nos
Amenazáis pues con fusiles y cañones
Hemos decidido temer más ahora
Una mala vida que la muerte.

3
Considerando que ahí se alzan casas
Mientras que nos dejáis sin morada
Hemos decidido instalarnos ahora allá,
Porque en nuestros huecos, no nos conviene más.

Considerando que nos
Amenazáis pues con fusiles y cañones
Hemos decidido temer más ahora
Una mala vida que la muerte.

4
Considerando: hay demasiado carbón
Mientras tenemos frió sin carbón
Hemos decidido tomarlo ahora para nosotros
Considerando que luego tendremos calor.

Considerando que nos
Amenazáis pues con fusiles y cañones
Hemos decidido temer más ahora
Una mala vida que la muerte.

5
Considerando: no conseguiréis
Establecer un buen salario para nosotros
Recuperemos ahora las fábricas nosotros mismos
Considerando: sin vosotros sí alcanza para nosotros.

Considerando que nos
Amenazáis pues con fusiles y cañones
Hemos decidido temer más ahora
Una mala vida que la muerte.

6
Considerando que no confiamos
En el gobierno, sea lo que sea que prometa
Hemos decidido construir ahora para nosotros
Una buena vida bajo nuestra propia dirección.

Considerando: dais oídos a cañones -
Otro lenguaje no podéis entender -
¡Tenemos pues, sí, esto valdrá la pena,
Que girar los cañones hacia vosotros!




Este poema cierra la sección tercera de la pieza de teatro “Los días de la Comuna” (“Die Tage der Kommune”),escrita entre 1945-1950.

30 jul 2009

Jean Baptiste Clement: EL TIEMPO DE LAS CEREZAS



A la valiente ciudadana Louise, la
ambulanciera de la calle Fontine-au-Roi,
el domingo 28 de mayo de 1871



Cuando vuelva el tiempo de las cerezas
el ruiseñor alegre y los mirlos burlones
estén todos de fiesta,
las muchachas tendrán pasión en sus cabezas
y los enamorados, sol en el corazón.

Cuando vuelva el tiempo de las cerezas
silbarán mejor los mirlos burlones.



Pero es muy corto el tiempo de las cerezas,
cuando las parejas entre ensueños
van a cortar pendientes para sus orejas.
Cerezas de amor con sus trajes iguales
que ruedan bajo las hojas como gotas de sangre
Pero es muy corto el tiempo de las cerezas,
pendientes de coral que se cortan soñando.



Cuando estéis en el tiempo de las cerezas,
si acaso teméis las penas de amor,
evitad a las hermosas mujeres.
Yo, que no le temo a las penas crueles,
no viviré ya un día sin sufrir…
Cuando estéis en el tiempo de las cerezas
vosotros también tendréis penas de amor.



Por siempre amaré el tiempo de las cerezas.
De aquel tiempo guardo en el corazón
una herida abierta .
Y aunque se me ofreciera la diosa Fortuna,
jamás podría calmar mi dolor.
Por siempre amaré el tiempo de las cerezas,
y el recuerdo que guardo en el corazón.





Jean-Baptiste Clement, (1837-1903), poeta y comunero francés. Hijo de un molinero acomodado, abandonó su familia para seguir su vida. Llegó a pasar «por treinta y seis oficios y muchas más miserias». En sus canciones --Las canciones del pedazo de pan, Las canciones del porvenir--, denuncia la esclavitud de los trabajadores, se manifiestan las reivindicaciones proletarias y hace un llamamiento por un 1789 de los trabajadores: «¡En nombre de la justicia / / Ya va siendo hora / De que los siervos de las fábricas / De la tierra y de las minas / Tengan su Ochenta y nueve". Tiene que exiliarse a Bélgica en 1867, y publica su obra maestra, El tiempo de las cerezas, que luego será convertida en una de las canciones más emblemáticas de la Resistencia en voces como la de Ives Montand. De vuelta a Francia funda La Casse-té'te y colabora con Delescluze en Le reforme. Es detenido en 1870 por «ofensas al Emperador» e «incitaciones a cometer diversos crímenes».
Durante el Sitio de París forma parte de la Guardia Nacional. y es elegido miembro de] Comité de vigilancia de Montmatre. Tras la insurrección del 18 de marzo fue elegido dirigente de la Comuna representando al distrito XVIII. Su actividad es desbordante, es miembro de la Comisión de servicios públicos y de la de enseñanza, delegado en los talleres de fabricación de munición y del municipio... Es de los que resisten en Belleville. Escapa al ocultarse en casa de un leñador y escribe La semana sangrienta, una denuncia de la represión. Escapa a Londres y en 1874 es condenado a muerte en rebeldía. Vuelve a Francia en 1880 y milita en varios grupos socialistas hasta pasar al partido de Guesde y Lafargue. Durante casi diez años trabaja intensamente como sindicalista y socialista en el departamento de las Ardenas. Es condenado a dos años de cárcel en 1891, pero la presión popular logra reducir la pena. Su última obra fue El desquite de los Comuneros (1886). Evolucionó del mutualismo hacia el marxismo en el exilio.