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3 abr 2014

Agustín Millares: SALUDO




I

Yo te saludo amigo te saludo y te canto
igual que si te hubiera de siempre conocido.
No puedo equivocarme después de haberte oído.
Tú eres parte del sol que yo he esperado tanto.


Yo te saludo amigo te abrazo emocionado
a través de la niebla por donde pasa el día.
Con tu enorme caudal de luz y poesía
el rincón más oscuro se hubiera iluminado.


La senda que me enseñas no me es desconocida.
He marchado por ella sin conocer la calma.
Antes que tus palabras me llegaran al alma
ya habían tus ideas incendiado mi vida.


Es verdad que estos años no los hemos vivido
sino sólo pasado que el tiempo nos supera
que hay estrellas más altas sin sospechar siquiera
que forjando el gran siglo muchos han transcurrido.


Diste tu libertad que es como darlo todo
para que la alegría repique en la campana.
Un trozo de tu vida brindas cada mañana
para que el mundo entero pueda salir del lodo.


Yo te aseguro amigo que nunca había estado
tan cerca de la vida como en este momento.
No es posible la duda donde llega tu aliento.
Tú vas por la llanura de un cielo despejado.


Yo poeta declaro que tu acento es profundo
que llevas en las venas los ríos de un planeta.
Yo poeta declaro que tú eres poeta
porque anuncias y cantas el mañana del mundo.

II

Yo poeta declaro que escribir poesía
es decir el estado verdadero del hombre
es cantar la verdad es llamar por su nombre
al demonio que ejerce la maldad noche y día.


El poeta es el grito que libera la tierra
la primera montaña que divisa la aurora
la campana que toca la canción de la hora
el primer corazón que lastima la guerra.


Colocado en vanguardia sin que nunca desate
su unidad con los pueblos su visión del conjunto
el poeta es el hombre que primero está a punto
para hacerse con bríos a la mar del combate.


El poeta es el pueblo que a morir se resiste
en la súbita noche donde todo se olvida.
Donde no hay libertad no hay poeta con vida.
Ningún pájaro vuela donde el aire no existe.


Yo poeta declaro que la cólera es una
cuando hay algo que atenta contra el sol que nos guía.
Languidece el poeta si la tierra se enfría
cuando no hay corazón ni justicia ninguna.


Yo poeta declaro que en el duro camino
del tiempo el poeta se halla siempre un hermano.
Yo poeta declaro que el poeta es humano
aunque a veces nos haga presentir lo divino.

La estrella y el corazón, 1949.

Tomado del blog :  Poeticas

10 jul 2013

Nicolás Guillén:BURGUESES



NO ME DAN PENA los burgueses
vencidos. Y cuando pienso que van a dar me pena,
aprieto bien los dientes, y cierro bien los ojos.
Pienso en mis largos días sin zapatos ni rosas.
Pienso en mis largos días sin sombrero ni nubes.
Pienso en mis largos días sin camisa ni sueños.
Pienso en mis largos días con mi piel prohibida.
Pienso en mis largos días. Y


— No pase, por favor. Esto es un club.
—La nómina está llena.
—No hay pieza en el hotel.
—El señor ha salido.
—Se busca una muchacha.
—Fraude en las elecciones.
—Gran baile para ciegos.
—Cayó el premio mayor en Santa Clara.
—Tómbola para huérfan
os.
—El caballero está en París.
—La señora marquesa no recibe.

En fin, que todo lo recuerdo.
Y como todo lo recuerdo,
¿qué carajo me pide usted que haga?
Además, pregúnteles.
Estoy seguro
de que también recuerdan ellos.

Nicolás Guillén: NADIE


NUESTROS SUEÑOS se juntan en una misma ola.
Se mezclan nuestras sangres en una vena sola.

Nuestra tierra conoce sus asesinos. Clama,
alza la voz, enciende su vengativa llama,

une sus tempestades, sus duros ríos mueve
en su verde cintura y en su frente de nieve.

El indio va sin ropas, pero su mano es dura.
El negro ríe: enseña su blanca dentadura.


Tiembla el agrio verdugo que nos unció a su yugo.
Él siente nuestros pasos. Él los siente, el verdugo.


Él oye nuestros gritos; ve nuestras manos juntas,
que forman una estrella millonaria de puntas.


Aquí estamos. Ya nadie nos podrá detener.
Ni matar. Ni robar. Ni amarrar. Ni vender.


9 jul 2013

Nicolás Guillén : CUANDO YO VINE A ESTE MUNDO


Cuando yo vine a este mundo,
Nadie me estaba esperando;
Así mi dolor profundo
Se me alivia caminando,
Pues cuando vine a este mundo,
Te digo,
Nadie me estaba esperando.

Miro a los hombres nacer,
Miro a los hombres pasar;
Hay que andar,
Hay que mirar para ver,
Hay que andar.

Otros lloran, yo me río,
Porque la risa es salud:
Lanza de mi poderío,
Coraza de mi virtud.
Otros lloran, yo me río,
Porque la risa es salud.

Camino sobre mis pies,
Sin muletas ni bastón,
Y mi voz entera es
La voz entera del sol.
Camino sobre mis pies,
Sin muletas ni bastón.

Con el alma en carne viva,
Abajo, sueño y trabajo;
Ya estará el de abajo arriba,
Cuando el de arriba esté abajo.
Con el alma en carne viva,
Abajo, sueño y trabajo.

Hay gentes que no me quieren,
Porque muy humilde soy;
Ya verán cómo se mueren,
Y que hasta a su entierro voy,
Con eso y que no me quieren
Porque muy humilde soy.

Miro a los hombres nacer,
Miro a los hombres pasar;
Hay que andar,
Hay que vivir para ver,
Hay que andar.

Cuando yo vine a este mundo,
Te digo,
Nadie me estaba esperando;
Así mi dolor profundo,
Te digo,
Se me alivia caminando,
Te digo,
Pues cuando vine a este mundo,
Te digo,
¡Nadie me estaba esperando!

 El son entero, 1947