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5 dic 2012

Raúl González Tuñón: VÍCTOR JARA



¿Qué es un cantor cabal, qué era Víctor Jara
—un cantor y señor de la guitarra—
sino aquel, con su duende y con su ángel,
el sutil equilibrio entre la mano y la garganta?

Y aún con las manos rotas simulaste
acariciar las cuerdas de tu guitarra muerta
y en un esfuerzo insólito ¡Cantaste!
Y ahí te fusilaron los milicos fascistas.

Pero hoy tu instrumento y tus canciones
vigilan tu memoria en Chile y por el mundo, Víctor Jara,
perduran en las voces de todas las guitarras
de aquellos que caminan con su época
en la hora del tiempo guerrillero.

Porque no terminó la batalla de Chile y el futuro
verá allí en sus bíblicas esencias
a hombres libres y gozosos cantando
junto a las lámparas del trigo y de las rosas.

Y en la caja profunda como el agua profunda
habrá siempre un lugar para la fantasía y la lucha,
los sueños, el amor y la aventura y esa cierta magia
de la violencia y de la ternura latinoamericana.

Y a la consigna nazi: «Cuando oigo decir
la palabra cultura, quito el seguro a mi revólver»
Víctor Jara responde desde su claro espectro:
«Cuando oigo la palabra Pinochet, quito el seguro
a mi guitarra, que puede disparar como un fusil.»

Oh, cuántas primaveras perdidas por septiembre,
cuánta muerte flotando en los turbios Mapochos.
¡Ellos serán vengados!
Ahora y en la hora de Víctor Jara. Amén


Raúl González Tuñón, el 13 de agosto de 1974,  le escribió este  poema  a Víctor Jara y al día siguiente falleció.

8 jun 2009

Mario Benedetti: HOMBRE PRESO QUE MIRA A SU HIJO




Al "viejo" hache



Cuando era como vos me enseñaron los viejos
y también las maestras bondadosas y miopes
que libertad o muerte era una redundancia
a quién se le ocurría en un país
donde los presidentes andaban sin capangas

que la patria o la tumba era otro pleonasmo
ya que la patria funcionaba bien
en las canchas y en los pastoreos

realmente botija no sabian un corno
pobrecitos creían que libertad
era tan sólo una palabra aguda
que muerte era tan sólo grave o llana
y cárceles por suerte una palabra esdrújula

olvidaban poner el acento en el hombre

la culpa no era exactamente de ellos
sino de otros más duros y siniestros
y éstos sí
cómo nos ensartaron
con la limpia república verbal
cómo idealizaron
la vidurria de vacas y estancieros

y cómo nos vendieron un ejército
que tomaba su mate en los cuarteles

uno no siempre hace lo que quiere
uno no siempre puede
por eso estoy aquí
mirándote y echándote
                                   de menos

por eso es que no puedo despeinarte el jopo
ni ayudarte con la tabla del nueve
ni acribillarte a pelotazos

vos sabés que tuve que elegir otros juegos
y que los jugué en serio

y jugué por ejemplo a los ladrones
y los ladrones eran policías

y jugué por ejemplo a la escondida
y si te descubrían te mataban
y jugué a la mancha
y era de sangre

botija aunque tengas pocos años
creo que hay que decirte la verdad
para que no la olvides

por eso no te oculto que me dieron picana
que casi me revientan los riñones

todas estas llagas hinchazones y heridas
que tus ojos redondos
miran hipnotizados
son durísimos golpes
son botas en la cara

demasiado dolor para que te lo oculte
demasiado suplicio para que se me borre

pero también es bueno que conozcas
que tu viejo calló
o puteó como un loco
que es una linda forma de callar

que tu viejo olvidó todos los números
(por eso no podría ayudarte en las tablas)
y por lo tanto todos los teléfonos

y las calles y el color de los ojos
y los cabellos y las cicatrices
y en qué esquina
en qué bar
qué parada
qué casa

y acordarse de vos
de tu carita
lo ayudaba a callar
una cosa es morirse de dolor
y otra cosas morirse de vergüenza

por eso ahora
me podés preguntar
y sobre todo
puedo yo responder

uno no siempre hace lo que quiere
pero tiene el derecho de no hacer
lo que no quiere

llorá nomás botija
                           son macanas
que los hombres no lloran
aquí lloramos todos

gritamos berreamos moqueamos chillamos
                     maldecimos
porque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse


llorá
           pero no olvides




Poemas de Otros (1974)