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6 nov 2022

Ferreira Gullar: NO HAY VACANTES

 

NÃO HÁ VAGAS

 O preço do feijão
não cabe no poema. O preço
do arroz
não cabe no poema.
Não cabem no poema o gás
luz e telefone
a sonegação
do leite
da carne
do açucar
do pão
 
O funcionário público
não cabe no poema
com seu salário de fome
sua vida fechada
em arquivos.
Como não cabe no poema
o operário
que esmerila seu dia de aço
e carvão
nas oficinas escuras
 
-porque o poema, senhores,
está fechado:
"não há vagas"
 
So cabe no poema
o homem sem estômago
a mulher de nuvens
a fruta sem preço
O poema senhores,
não fede
nem cheira


NO HAY VACANTES

 

El precio del fréjol

no cabe en el poema. El precio

del arroz

no cabe en el poema.

No cabe en el poema el gas

la luz el teléfono

el acaparamiento

de leche

de carne

de azúcar

de pan

 

El servidor público

no cabe en el poema

con su salario de hambre

con su vida encerrada

en archivos.

Como no cabe en el poema

el obrero

que esmerila su día de acero

y carbón

en talleres obscuros

 

-porque el poema, señores,

está cerrado:

“no hay vacantes”

 

Sólo cabe en el poema

el hombre sin estómago

la mujer de las nubes

la fruta sin precio.

 

El poema, señores,

ni apesta

ni huele 










1 may 2020

Pablo Neruda: ODA A UNA LAVANDERA NOCTURNA


Desde el jardín, en lo alto,
miré la lavandera
Era de noche.
Lavaba, refregaba,
sacudía,
un segundo sus manos
brillaban en la espuma,
luego
caían en la sombra.
Desde arriba
a la luz de la vela
era en la noche única
viviente,
lo único que vivía:
aquello
sacudiéndose
en la espuma,
los brazos en la ropa,
el movimiento,
la incansable energía:
va y viene
el movimiento,
cayendo y levantándose
con precisión celeste,
van y vienen
las manos sumergidas,
las manos, viejas manos
que lavan en la noche,
hasta tarde, en la noche,
que lavan
ropa ajena,
que sacan en el agua
la huella
del trabajo
la mancha
de los cuerpos,
el recuerdo impregnado
de los pies que anduvieron,
las camisas
cansadas,
los calzones
marchitos,
lava
y lava,
de noche.

La nocturna
lavandera
a veces
levantaba
la cabeza
y ardían en su pelo
las estrellas
porque
la sombra
confundía
su cabeza
y era la noche, el cielo
de la noche
la cabellera
de la lavandera,
y su vela
un astro
diminuto
que encendía
sus manos
que alzaban
y movían
la ropa,
subiendo
descendiendo,
enarbolando
el aire, el agua,
el jabón vivo,
la magnética espuma.
Yo no oía,
no oía
el susurro
de la ropa en sus manos,
Mis ojos
en la noche
la miraban
sola
como un planeta.
Ardía
la nocturna
lavandera,
lavando,
restregando
la ropa,
trabajando
en el frío,
en la dureza,
lavando en el silencio nocturno del invierno,
lava y lava,
la pobre
lavandera.



Lavandera, Eduardo Kingman, 1940.

22 nov 2018

Óscar Alfaro: LOS NIÑOS MINEROS

Como filas de mendigas
son las chozas harapientas,

junto a las cuales se arrastran
los muchachitos de greda.

Y la montaña monstruosa,
con un gesto de hambre eterna,

está detrás de los niños,
¡abriendo su boca negra!...

Sus padres y sus abuelos,
perdidos en las cavernas,

son sólo radiografías,
que brillan en las tinieblas.

Y gruñe aún la montaña,
con la piel llena de lepras,
pidiendo al pueblo minero
bocados de carne fresca.

Y cada niño que crece
agarra sus herramientas...

¡Da un salto mortal al aire
y cae en la noche eterna!

¡Ay la montaña se traga
generaciones enteras!

¿Quién salvará a los chiquillos
de sus fauces carniceras?

LA ESCUELA DE FIESTA 
(Poemas para las horas cívicas) 
1963 


Fotografía de Daniel Burgui



10 oct 2014

Sergey Esenin: EL HERRERO





Golpea herrero, sigue golpeando
y que del rostro se escurra el sudor.
Abrasa tu corazón en el incendio
¡y echa afuera la pena y el dolor!


Templa tus ímpetus,
conviértelos en acero
y vuela como ilusión juguetona
por los caminos del cielo.


Allá, a lo lejos, tras negro nubarrón,
en el umbral de los sombríos días,
el sol derrama su esplendor
sobre la llanura.


Desaparecen pastizales y trigales
entre el azul resplandor,
y el campo labrado, feliz,
va madurando.


Se abre con nueva fuerza hacia el sol,
en sus rayos quemándose.
Fuera la indecisión odiosa,
libérate del miedo.


(1914)

1 may 2014

José Guerra Peñaloza: PRIMERO DE MAYO


Hoy, Primero de Mayo, ciudadano,
crispan tus músculos un grito de alba.

Meditativamente, tu overol se pone a secar!
busca el hombre tu andamio elevador!
resignado camina y camina tu telar
perdida la cuenta de sus viajes.

Qué acalorada sesión de los relojes.
Oh, si las chimeneas subieran protestar!

Veloz con la urgencia de tus pasos
se consume tu ansia de afán de siglos.
Sencillos como tu modo, como tu manera,
visten los mártires, tus hermanos,
y universales como tus puños
crujen los esmeriles en vértigo de sangre.

Si volviesen a guiar tus mártires!
Di, Primero de Mayo, ciudadano.




14 jul 2008

Che Guevara: Una actitud nueva frente al trabajo

Una actitud nueva frente al trabajo
Fragmento del discurso pronunciado en la entrega de Certificados de Trabajo Comunista en el Ministerio de Industrias


Compañeros todos: Yo creo que hoy, en esta ocasión, en celebración de un acto de significación tan revolucionaria como éste, en el cual el Ministerio de Industrias tiene el sincero orgullo de haber estado siempre a la cabeza en la profundización de la conciencia revolucionaria por la vía del trabajo colectivo, del trabajo de naturaleza social y voluntaria, hay que hacer algunas consideraciones previas sobre lo que es el trabajo en el socialismo.
Si ustedes me permiten, les voy a «empujar» un pequeño versito. ¡No se preocupen, porque no es de mi propia inspiración, como se dice! Es un poema -nada más que unos párrafos de un poema- de un hombre desesperado; es un poema escrito por un viejo poeta que está llegando al final de su vida, que tiene más de 80 años, que vio la causa política que defendiera la República española caer hace años; que desde entonces siguió en el exilio, y que vive hoy en México. En el último libro que editó hace unos años tenía unos párrafos interesantes.
Decía así:
... Pero el hombre es un niño laborioso y estúpido que ha convertido el trabajo en una sudorosa jornada, convirtió el palo del tambor en una azada y en vez de tocar sobre la tierra una canción de júbilo, se puso a cavar...
Y después decía -más o menos, porque no tengo muy buena memoria :
Quiero decir que nadie ha podido cavar al ritmo del sol, y que nadie todavía ha cortado una espiga con amor y con gracia.
Es precisamente la actitud de los derrotados dentro de otro mundo, de otro mundo que nosotros ya hemos dejado afuera frente al trabajo; en todo caso la aspiración de volver a la naturaleza, de convertir en un fuego el vivir cotidiano. Pero, sin embargo, los extremos se tocan, y por eso quería citarles esas palabras, porque nosotros podíamos decirle hoy a ese gran poeta desesperado que viniera a Cuba, que viera cómo el hombre después de pasar todas las etapas de la enajenación capitalista, y después de considerarse una bestia de carga uncida al yugo del explotador, ha reencontrado su ruta y ha reencontrado el camino del juego. Hoy en nuestra Cuba el trabajo adquiere cada vez más una significación nueva, se hace con una alegría nueva.
Y lo podríamos invitar a los campos de caña para que viera a nuestras mujeres cortar la caña con amor y con gracia, para que viera la fuerza viril de nuestros trabajadores cortando la caña con amor, para que viera una actitud nueva frente al trabajo, para que viera que no es el trabajo lo que esclaviza al hombre sino que es el no ser poseedor de los medios de producción; y que cuando la sociedad llega a cierta etapa de su desarrollo, y es capaz de iniciar la lucha reivindicatoria, destruir el poder opresor, destruir su mano armada, que es el ejército, instalarse en el poder, otra vez se adquiere frente al trabajo la vieja alegría, la alegría de estar cumpliendo con un deber, de sentirse importante dentro del mecanismo social, de sentirse un engranaje que tiene sus particularidades propias —necesario aunque no imprescindible para el proceso de la producción— y un engranaje consciente, un engranaje que tiene su propio motor y que cada vez trata de impulsarlo más y más, para llevar a feliz término una de las premisas de la construcción del socialismo: el tener una cantidad suficiente de bienes de consumo para ofrecer a toda la población.

15 de Agosto de 1964

Che Guevara recita LA ROSA DE HARINA






La rosa de harina
León Felipe : El ciervo (1954)

Pero el hombre es un niño laborioso y estúpido
que ha hecho del juego una sudorosa jornada.
Ha convertido el palo del tambor en una azada,
y en vez de tocar sobre la tierra una canción de júbilo
se ha puesto a cavarla.
¡Si pudiésemos caminar bajo el aplauso de los astros
y hacer un símbolo poético de cada jornada…!
Quiero decir que nadie sabe cavar al ritmo del Sol
y que nadie ha cortado todavía una espiga con amor y con gracia.
Ese panadero, por ejemplo… ¿por qué ese panadero no le pone
una rosa de pan blanco a ese mendigo hambriento en la solapa?