10 oct. 2014

Sergey Esenin: EL HERRERO



Es sofocante el aire en la herrería,
insoportable el peso del calor,
y del chirrido y el ruido
se alza en la cabeza el sopor.

Tendidas hacia el yunque
trabajan, golpeando, las manos del herrero.
Una red rojiza se urde
lanzando chispas al rostro.

Atrevida y severa la mirada
se ve bajo el arco iris de fuego,
y como águila inquieta, lista
a cruzar los mares...

Golpea herrero, sigue golpeando
y que del rostro se escurra el sudor.
Abrasa tu corazón en el incendio
¡y echa afuera la pena y el dolor!

Templa tus ímpetus,
conviértelos en acero
y vuela como ilusión juguetona
por los caminos del cielo.

Allá, a lo lejos, tras negro nubarrón,
en el umbral de los sombríos días,
el sol derrama su esplendor
sobre la llanura.

Desaparecen pastizales y trigales
entre el azul resplandor,
y el campo labrado, feliz,
va madurando.

Se abre con nueva fuerza hacia el sol,
en sus rayos quemándose.
Fuera la indecisión odiosa,
libérate del miedo.

(1914)

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